Cada caja cobra sola. El stock es uno solo.
Abres las cajas que necesites en el pico y las cierras cuando baja. Todas cobran contra el mismo inventario en tiempo real, sin pisarse entre sí.
Prendes una caja más en el pico y la apagas cuando baja. Cada una cobra de forma independiente.
Lo que se vende en una caja se descuenta al instante para todas las demás. No hay dos cajas vendiendo la última unidad.
Datos ilustrativos. Cada sala muestra sus propias cajas en vivo.
La cola avanza porque la caja no se traba.
Cada producto sale por código de barras con su precio al instante. El cajero pasa artículo tras artículo sin buscar en pantallas ni teclear precios, y el cliente sale más rápido de la fila.
El código trae el precio actualizado a la tasa del día. Nada de listas pegadas en la caja ni precios viejos.
Buscas por código, nombre o categoría y el precio sale igual de rápido, tengas cien productos o diez mil.
La cola avanza. La caja no espera.
La cajera escanea sin cambiar de pantalla. Los pasillos se reponen con datos, no con ojo. Todo lo que pasa en la sala termina en el mismo inventario.
La hora pico deja de dar miedo cuando cada caja sabe lo que tiene la sala.
Sabes qué categoría está perdiendo más.
Registras la merma cuando ocurre, por categoría. Ves qué sección de la sala pierde más, en lugar de esperar al cierre de mes para enterarte.
Datos ilustrativos. Cada sala registra su propia merma por categoría.
Lo que los dueños de supermercado nos preguntan.
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